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Ante estos fondos tan ricos y profundos, podemos asegurar que todas las modalidades que se practiquen en la Costa de Almería, si se llevan a cabo con un poco de destreza y en la época adecuada, serán sinónimo de jornadas exitosas.

Aquí, realmente se realizan todas las técnicas de pesca habituales en nuestro mar Mediterráneo; el curricán de altura y el brumeo en busca de atunes y albacoras, cuando se permite, destacando los alrededores del Cabo de Gata como lugar principal, por coincidir con la zona de paso de todos los túnidos. La pesca de fondo con chanvel, seguramente la más arraigada y clásica de todas, llevándose a cabo preferiblemente en los secos mencionados anteriormente, bien sea en busca de pajeles, serranos, gallos, ballestas (especie muy abundante en la bahía de Almería y habitual en las pesqueras a fondo de esta zona del litoral), chopas y pargos en las primeras millas de costa, o bien pescando a mayor profundidad en busca de borazos, gallinetas, merluzas, sables y alguna cherna.

La clásica pesca al alba y a la hora prima en busca de calamares, siempre cerca de la costa sobre arenales, pequeñas lastras y praderas marinas, cuando a principio de otoño entran por la costa de Almería. También podemos mencionar el curricán de fondo y el costero, el primero con artificial o natural, con el dentón y la serviola como presa más habitual, eso si, siempre que se conozca a la perfección el escarpado fondo de la zona y se pesque a la velocidad adecuada sobre los cantiles más pronunciados que esta costa nos ofrece, y el segundo enfocado a unas capturas más de temporada estival y otoñal como bonitos, melvas, caballas, anjovas y para los más expertos alguna buena lubina cerca de los rompientes de las zonas costeras más recónditas.

Pero por encima de todas las técnicas de pesca y de todas las especies que se capturan, destacaremos a dos modalidades. La primera, la pesca del galán (lorito o raor) por ser típica sin excepción en toda la Costa de Almería, y la segunda, la pesca a la deriva con cebo vivo, por ser un autentico boom en los últimos años, a tenor de los espectaculares resultados obtenidos.

La pesca del galán en Almería está muy arraigada al tratarse de una especie abundante y muy apreciada gastronómicamente, al igual que sucede en las Islas Baleares y Cataluña. Los montajes aquí suelen ser sobre un bajo montado con nylon de 0,40 mm. a lo sumo con dos, tres o incluso cuatro anzuelos del nº10 o 12, empatillados con un hilo de 0.22 mm. La boca de estos peces es bastante pequeña y los anzuelos deben ser así de pequeños y el terminal tan fino, pues pescando a poco fondo, montar un anzuelo mayor y una línea más gruesa es sinónimo de pescar pocos galanes. Es sabido, por todos los que se consideren buenos pescadores de galanes, que este pequeño lábrido come casi exclusivamente enganchado al fondo arenoso, de hecho permanece en ocasiones enterrado en él, por ejemplo cuando se siente amenazado.

Por este motivo en puertos con clara tradición pesquera de galanes, como Carboneras o Garrucha, donde su pesca es como un ritual, los viejos pescadores usan las denominadas “arrastreras”. Estos consisten en un alambre romboide del que pende un plomo y sale un brazo de unos 30 cm, que se une al terminal de varios anzuelos, permitiendo así, que todos los anzuelos se arrastren literalmente por el fondo, y no solo el último en un clásico terminal. Quienes los han usado aseguran que pesca mucho más. Por último cabe decir en relación a los cebos que en esta zona se tiene, como en otras muchas, una predilección especial por el gambuzín fresco (quisquilla o camarón), un cebo muy efectivo para los galanes, de fácil conservación y que además nos permite usarlo también con otras especies como son casi todos los espáridos y lábridos.

La pesca con cebo vivo es sin duda la madre de todas las batallas, olvidada ya hace muchos años por los pescadores de la costa este de Almería (Carboneras, Garrucha, Mojácar, San José y Villaricos) ha resurgido con capturas impactantes de ejemplares que hacía muchos años que no se capturaban. Meros, samas, dentones, abadejos y serviolas de grandes pesos han convulsionado esta zona de Almería. Y es que las grandes samas, que hace unos años solo se capturaban en los alrededores del Estrecho, ahora y siguiendo las corrientes marinas, se capturan en los fondos de Cabo de Gata y los puertos próximos a él, donde las profundidades rocosas y los cañones submarinos se acercan mucho a la escarpada costa. Además la aparición del jigging con sus ligeras pero potentes cañas de carbono ha favorecido a que en estos pueblos pescadores, donde se practicaba generalmente una pesca muy tradicional, ahora se pesque con equipos que permiten pescar en unas condiciones que hasta hace poco eran impensables y con un material mas fino y menos visible. De esta modo, la sepia se ha convertido en el cebo principal para tentar a las grandes samas y a otros grandes depredadores, sin descartar otros cebos. Conseguirla, suele ser el mayor problema, ya que pescarla no siempre es posible debido a que se trata de una especie de temporada y tremendamente querenciosa y caprichosa según el día. Así que estar en contacto con un pescador profesional que te las suministre en buen estado, es lo más práctico. De todas formas, la dificultad que representa el obtenerlas y mantenerlas vivas unos cuantos días, es un aliciente añadido para triunfar en una pesca difícil y compleja. Aún así, no solo se comienza a pescar con intensidad con cebo vivo, sino que también el jigging extremo se realiza con gran aceptación y éxito, eso sí, siempre que uno esté en una excelente forma física.

Sobre el equipo no caben medias tintas; imprescindible los mejores carretes de jigging y las mejores cañas (preferiblemente cortas) del mejor carbono. Siempre cargadas con dynema de primeras marcas de mínimo 60 libras, empalmadas con bajos de fluorocarbono de 70 libras, finalizando con un par de anzuelos entre un 6/0 y un 10/0, pues hablamos de bocas que nos cabría el puño dentro y pretendemos capturar coloso de 10 o 20 kilos por norma general, a los que no podemos dar ni un respiro si no queremos perderlos uno tras otro. Finalmente y más importante, debemos conocer donde suelen tener sus pasos las grandes samas, cuando aprovechar las corrientes submarinas y en que desnivel debemos bajar a nuestra sepia para que sea atacada bruscamente por los depredadores. Pero esto, es un secreto que cada pescador de Almería guarda receloso para su próxima salida de pesca, y dificilmente nos lo desvelará.

 
 
 

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